
Recién es la una de la tarde, me parece que hace horas que estoy despierta en esta nada. Ya busqué trabajo, ya cargué mi CV en miles de empresas de recursos humanos, solo por si las chauchas. Ya comí, ya vi la tele. Se me abre la tarde con una angustia terrible. Que hacer hoy? pensé en ir al gimnasio pero estoy todavía dudando porque no tengo gomita para el pelo, una gran escusa no?. La verdad no tengo ganas de hacer nada, hace ya unos días que la angustia me va dejando tiesa. No tengo ganas de estar ni acá ni allá, ni de ser yo, ni de ser otro. Ya me levanté mal, y encima a las 7 de la mañana. Empecé a odiar a todos, no a mi marido, pero si a toda la gente que veo por TV, todas las noticias, los odio o los envidio porque tienen trabajo, no lo se. Las noticias que veo me parecen vanas, mentiras, odio al chabon de canal 13 con toda mi alma, el que habla como si todo fuera una emergencia. En este país le da pan al que no tiene talento. Cuanta gente como yo estará así, mientras las Wandas y demás boludas y boludos de la tele y también de las corporaciones nos explican como ser exitoso. Y ser exitoso no esta mas que a la vista, un culo impresionante, o algún factor X que te haga de la nada, de la noche al dia. Un cumbio, travestido de joven y chic.
Solo llego a la conclusión que odio la gente, odio la gente en general, inclusive algunos de mis amigos mas intimos, también los odio. Odio la sociedad, odio las instituciones, y creo también a mi misma, por odiar todo tanto.
No se cuando nació este sentimiento en mi, pero creció alimentado por toda aquella gente que no me apreció y que no me aprecia. La gente que corto mis sueños de raíz, para dejarme una vez mas, en la nada. Por que esta no es la primera vez que soy una outsider. No me sorprende, no soy como esa gente que cuando le pasa algo se sorprende, " a mi!!, pasarme esto a mi" , odio esa gente que no conoce todos los aspectos de la vida y se siente seguro durmiendo en su camas. A ellos no les va a pasar nada, no solo quedarse sin trabajo, sino nada. Odio a los hipócritas que muestran sus caras llenas de plástico, llenas de nada tras los ojos. Odio al resto del mundo, y odio ser diferente, y que todos pienses que yo soy diferente. Odio la gente feliz, odio la gente triste, odio a los ricos y odio a los pobres. Odio todos los extremos a los que estamos acostumbrados a catalogarnos, uno es esto o es lo otro, sos de acá o de allá, y nos mimetizamos y pensamos que en el conjunto del todo, somos. Me odio en las entrevistas, odio las entrevistas, odio el mundo corporativo y odio....
A la gente no le gusto, creo que en cierta forma es por que les doy miedo, les doy miedo a que se conviertan en mi, porque en el fondo no somos tan distintos, solo que yo lo digo y actúo en consecuencia, y temen que les pase a ellos. Temen amargarse como yo, porque amargarse es nunca conseguir lo que queres, que la suerte no te toque. Nadie quiere se un amargado, yo tampoco quiero ser así.
Voy a plantear algo extremo, pero puedo aunque sea soslayarlo. Entiendo a la gente que mata en masa y al azar, puedo entender que sucede en sus cabezas, y creo que es justamente esto, mas un toque de locura sin retorno. No lo haría, porque a pesar de todo respeto la vida del otro. Pero eso no implica que no pueda contemplar ese aspecto de la humanidad.
Después todo se desdibuja, no se si soy utópica o estúpida, al fin y al cabo nadie me escucha, y me siento sola en el mundo.
Solo llego a la conclusión que odio la gente, odio la gente en general, inclusive algunos de mis amigos mas intimos, también los odio. Odio la sociedad, odio las instituciones, y creo también a mi misma, por odiar todo tanto.
No se cuando nació este sentimiento en mi, pero creció alimentado por toda aquella gente que no me apreció y que no me aprecia. La gente que corto mis sueños de raíz, para dejarme una vez mas, en la nada. Por que esta no es la primera vez que soy una outsider. No me sorprende, no soy como esa gente que cuando le pasa algo se sorprende, " a mi!!, pasarme esto a mi" , odio esa gente que no conoce todos los aspectos de la vida y se siente seguro durmiendo en su camas. A ellos no les va a pasar nada, no solo quedarse sin trabajo, sino nada. Odio a los hipócritas que muestran sus caras llenas de plástico, llenas de nada tras los ojos. Odio al resto del mundo, y odio ser diferente, y que todos pienses que yo soy diferente. Odio la gente feliz, odio la gente triste, odio a los ricos y odio a los pobres. Odio todos los extremos a los que estamos acostumbrados a catalogarnos, uno es esto o es lo otro, sos de acá o de allá, y nos mimetizamos y pensamos que en el conjunto del todo, somos. Me odio en las entrevistas, odio las entrevistas, odio el mundo corporativo y odio....
A la gente no le gusto, creo que en cierta forma es por que les doy miedo, les doy miedo a que se conviertan en mi, porque en el fondo no somos tan distintos, solo que yo lo digo y actúo en consecuencia, y temen que les pase a ellos. Temen amargarse como yo, porque amargarse es nunca conseguir lo que queres, que la suerte no te toque. Nadie quiere se un amargado, yo tampoco quiero ser así.
Voy a plantear algo extremo, pero puedo aunque sea soslayarlo. Entiendo a la gente que mata en masa y al azar, puedo entender que sucede en sus cabezas, y creo que es justamente esto, mas un toque de locura sin retorno. No lo haría, porque a pesar de todo respeto la vida del otro. Pero eso no implica que no pueda contemplar ese aspecto de la humanidad.
Después todo se desdibuja, no se si soy utópica o estúpida, al fin y al cabo nadie me escucha, y me siento sola en el mundo.


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