
Viernes, antes significaba el final de una semana tortuosa y el momento oportuno para relajarse y dejarse llevar por los espíritus. Hoy, desempleo mediante, es el día, último de la semana para que una empresa te llame para obtener una preciada entrevista. A partir de las cinco de la tarde, es la hora en que se abren los teléfonos y cual admiradora de Susana Gimenez estoy esperando la llamada. Sinembargo, al revés que el programa de Susana, yo solo tengo que decir hola y ellos comienzan con las mágicas palabras de "Podría hablar con tal", si, si podes hablar, soy yo, te estaba esperando, queremos jugar. Es importante sonar distraida, como que no estas esperando la llamada, con cara de "Hola, quien me llama", "Acaso un monstruo". Pero el antes es delicioso, cuando aparece un numero desconocido, pero uno duda, puede ser un vendedor de Claro, puede ser un monstruo, y después, haaaaaaaa, mágicas palabras, y te pones anotar la dirección como una secretaria de un tipo top y tratas de sonar eficiente en todo sentido. De vez en cuando en el entusiasmo, cual perro cuando se acercan extraños para que lo mimen, se te escapan algunos sonidos o conversaciones idiotas para llenar el espacio vacío, pero sentís ese frío helado que te congela la oreja y ya te pones a dudar.
También se pueden recibir otro tipo de llamados, cual averiguación de antecedentes, donde te están preguntando cosas que ya dicen en tu CV, por lo que evidentemente están en la duda de llamarte o no. Y uno sufre todo el entusiasmo anterior para quedarse con el papel vacío. Otros llaman sólo para que les reenvies el CV, que quien sabe porque maleficio lo perdieron o no les gusta el de los buscadores de trabajo, aunque le explicas que dice practicamente lo mismo. Entonces lo envias nuevamente al cyberespacio, que cual una onda de radio se pierde en el infinito sin encontrar respuesta nunca. Y finalmente, la entrevista telefónica, una cosa que puede ser muy incomoda tanto si estabas durmiendo antes de atender o si estas en el colectivo con mil personas escuchándote y vos diciendo cuanto ganabas en tu trabajo anterior. Obviamente cuando te bajas del colectivo te vas mirando las espaldas.
Pero el peor de todos es aquel que te llama, y te empieza a preguntar si hiciste back office alguna vez o si estas dispuesto a hacerlo, pero te dice "ha, pero también tenes que hacer la presentación a directivos". En que quedamos flaco, o limpio la oficina o soy la gerente, no te puedo dar lo mejor de ambos mundos, aunque parezca extraño, no soy perfecta. "No, no se hacer tareas de back office, nunca la hice, ni me interesa".
También se pueden recibir otro tipo de llamados, cual averiguación de antecedentes, donde te están preguntando cosas que ya dicen en tu CV, por lo que evidentemente están en la duda de llamarte o no. Y uno sufre todo el entusiasmo anterior para quedarse con el papel vacío. Otros llaman sólo para que les reenvies el CV, que quien sabe porque maleficio lo perdieron o no les gusta el de los buscadores de trabajo, aunque le explicas que dice practicamente lo mismo. Entonces lo envias nuevamente al cyberespacio, que cual una onda de radio se pierde en el infinito sin encontrar respuesta nunca. Y finalmente, la entrevista telefónica, una cosa que puede ser muy incomoda tanto si estabas durmiendo antes de atender o si estas en el colectivo con mil personas escuchándote y vos diciendo cuanto ganabas en tu trabajo anterior. Obviamente cuando te bajas del colectivo te vas mirando las espaldas.
Pero el peor de todos es aquel que te llama, y te empieza a preguntar si hiciste back office alguna vez o si estas dispuesto a hacerlo, pero te dice "ha, pero también tenes que hacer la presentación a directivos". En que quedamos flaco, o limpio la oficina o soy la gerente, no te puedo dar lo mejor de ambos mundos, aunque parezca extraño, no soy perfecta. "No, no se hacer tareas de back office, nunca la hice, ni me interesa".


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